Las razones por las que deberías dejar tus viejos ratones con cable por un modelo inalámbrico son muchas y variadas. Pero entre las más notables están la movilidad y la libertad de movimiento que permiten. Desde el punto de vista de la movilidad, un ratón inalámbrico es mucho mejor que un ratón con cable. Como ya no estás atado al ordenador, puedes moverte como quieras sin afectar al funcionamiento del ratón. También podrá alejarse más o menos de su ordenador, lo que aumenta enormemente su libertad de acción. Estos son dos de los primeros beneficios de tener un ratón inalámbrico. Pero como cualquier otro dispositivo, los ratones inalámbricos también tienen sus inconvenientes, por lo que hay que tener en cuenta que un ratón inalámbrico funciona con pilas y que las pilas no duran para siempre. Si quieres trabajar en paz y sin interrupciones, tendrás que tener a mano tu cargador o baterías de repuesto. Es la única manera de evitar sorpresas desagradables, y es justo el tipo de problema del que puedes prescindir.